Cambios

Las personas cambian, eso está claro, y pueden hacerlo a mejor o a peor. Lo que he notado últimamente, y el detonante fue el viernes por la noche, fue que determinadas personas ya no necesitan a nadie más que si mismas para poder seguir viviendo. Aunque luego bien que se quejan que no tienen a nadie en quién confiar más que en sus parejas y que si tienen algo malo que les ronda la cabeza acerca de eso no pueden confiar y contárselo a alguien porque no lo hay.

Bien, me parece que tengo la respuesta. Creo que he sido esa persona que ha estado ahí, que se ha esforzado y que aunque no tenía ganas ha hecho cosas por esa persona, que luego se queja de no poder confiar en nadie. Lo siento, si la única que parlotea y tiene verborrea soy yo, porque si no tuviese esa verborrea de cosas insignificantes que me hacen parecer a mí misma una egocéntrica, cuando quedamos sería aburridísimo, ya que habría un silencio bastante incómodo. Pero oye, que la única que puede hablar soy yo, es una de mis normas… Evidentemente no, pese a que hablo mucho, soy amiga, o lo era, y si para algo están las amigas es para escuchar, pero no se puede ayudar a quién no quiere ser ayudado.

Molesta bastante ver que, pese al tiempo y a las cosas buenas, incluso estas se hacen agrias. No puedes esperar que siempre esté ahí ahora, porque cuando te das cuenta de que para lo único que te quieren es como segundo plato, o por interés, es evidente que sobras en algún sitio.