Siempre

Hoy hace 15 años que te fuiste.

Puede parecer que teniendo 5 años apenas te recuerde, y es verdad, apenas te recuerdo. Pero por algo será que lo primero que recuerdo es mi tía dándome un cacao para los labios en tu entierro, eso es lo primero que recuerdo de imagen en movimiento, antes de eso sólo tengo imágenes como fotos, que no se mueve, contigo en un bar concreto del pueblo, cuando me diste un llavero con linternita roja de pikachu, o cuando un día fui a verte al hospital y estuvimos en el jardín-paseo ese, tú con la silla de ruedas y yo sentada encima. Por algo será que antes de tu entierro mi mente hizo borrón.

Aún conservo esa harmónica, que realmente no sé cuándo me regalaste, y la imagen de tu picando la verdura para hacer la cena en la cocina. Ahora sé que la pasión por la cocina es cosa hereditaria en la familia, espero que el cáncer no lo sea tanto.

Claro, tenía 5 años, no debería recordarte tanto, echarte tanto en falta, pero es al contrario. Con el paso de los años he ido dándome cuenta de ciertas cosas, como por ejemplo de porque mi madre me decía que no le preparara ninguna sorpresa a mi padre el día de hoy, su cumpleaños también, y cuando pasaron los años lo comprendí mejor.

Siempre has sido como una presencia que estaba ahí aunque no estuvieras. Cuando he necesitado decir algo que no me atrevía a nadie siempre he pensado en ti, y si cuando tenía 5 años y estabas en el hospital sin poder hablar, señalabas la foto que tenías mía como diciendo “esta es mi nieta” y sintiéndote el más orgulloso del mundo, creo que ahora aun lo estarías más de ver adonde he llegado.

Hoy he entendido una de esas cosas de las que como he dicho antes comprendes con el tiempo, y es lo que es el amor al ver a mi abuela decirme “los quince años no hacen que lo olvide” llorando, eso son 64 años de amor.

Claro que no hacen que lo olvide, porque una persona puede morir, pero seguirá viva mientras alguien tenga el recuerdo de ella y lo transmita, y a ti aun te quedan muchos años para estar aquí.

Si el que et preocupa és que t’utilitzen i juguen amb tu, no ho vaig a fer. Jo eixes coses no les faig. Després d’uns anys la confiança arriba fins uns punts en els quals pots fer més o menys coses, i d’una manera o altra, posar mots sense que passe res, i riure’t de eixes coses. Si et preocupa que et faça mal, i en algun moment ho faig, vull que sapigues que no es volent.

Tiempo

Me acuerdo una de las primeras fotos que tengo con mi primo, los dos tirados en el suelo del pasillo de casa mi abuela, un día que hacían toros por allí, cuándo aún iba a su casa cuando hacían toros. Creo que fue en el 2009, Agosto. Ese día, a parte de un calor insufrible, de repente empezó a caer un chaparrón importante.

De esa foto tomada en Agosto de 2009, cuando mi primo tenía un año, sólo me queda el recuerdo, creo que la perdí. Tengo que revisar todas las fotos que tengo por ahí, a ver si la encuento porque me encanta. Pero si tengo esta, de hace un año.

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Cada vez que te veo se me inunda el alma de alegría, y aunque pienso que eres un consentido y un caprichoso, y te tiro la bronca muchas veces y últimamente no nos vemos mucho y que nos llevamos 12 años de diferencia, eres una de las mejores cosas que me han podido pasar, y espero que conforme vayan pasando los años, y te hagas mayor, podamos y seamos más cercanos el uno al otro. Ni imaginas como te quiero Barra.

Alicante/Alacant

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El resumen del fin de semana en otra ciudad es que ha sido divertido, feliz, y que he vuelto de alli con ganas de volver.
Nos ha dado tiempo a hacer de todo. Cuando llegué y comseguí reunirme con mi amiga (las dos somos bastante despistadas para eso), fuimos a comer algo, yo llegaba hambrienta, y a ver la ciudad de noche. Pasamos por las calles comerciales y principales, y me sorprendió la estrechez de las calles, que como máximo tenían cuatro carriles, y no había tanta gente como en Valencia. Después pasamos por el casco antiguo, que eso si que se parecía mucho al barrio de El Carmen de aquí, incluso en los usos, la diferencia eran las calles empinadas y no llanas.

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Cuando digo que nos dio tiempo ha hacer de todo lo digo porque también fuimos a la biblioteca, las dos teníamos cosas que hacer, y tampoco es tan grande Alicante ni va a ser la última vez que vaya como para ir con prisas.
Como ya había visto la ciudad de noche, ahora tocaba verla de día, y no perdía su encanto, y las vistas desde el paseo me encantaron.

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Por la noche, ya si que si, tocaba algo de fiesta. Nos juntamos cuatro, entre el compañero de piso de mi amiga, un amigo de él, ella y yo. Tampoco hicimos mucho, pero el momento pique/risas del pub jugando al futbolín ha sido uno de los mejores momentos no sólo del fin de semana, sino también de mucho mas tiempo, hacia bastante que no me divertía tanto.
Así cualquiera nos levantava el domingo para subir al castillo, y menos con el viento que hacia. Eso lo dejaremos para la próxima.

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El tren

Ese nerviosismo que en mi es común a la hora de hacer cosas nuevas. Ese. Es el que he sentido desde que cogí el metro con mi padre en la estación de mi pueblo, hasta un rato después de que el tren con destino a Cartagena saliera.
La primera vez que subo en tren, y mis padres ahí conmigo. Básicamente, mi padre ha llevado mi maleta desde casa hasta que le he dado mi billete al hombre que había en la estación para que me dejara pasa al andén. Puede que no quisiera desprenderse de ella, que no quisiera que fuera a coger un tren por primera vez sola, pero al final me la ha dado. Tanto él asi, como mi madre acompañandome en la cola hasta el final, parecía que querían venir conmigo. Me tienen bastante sobreprotegida, la verdad. Y eso que sólo me voy a 200 km de casa un par de días, pero bueno. He reñido un poco con mi madre, le he dicho que deberían dejar que hiciese estas cosas con un poco mas de libertad, que luego les cojo miedo a cosas como coger un tren, en este caso.
Pero en realidad me alegro de que hayan venido y estado conmigo en esto. Pensar que cinco minutos antes de que arrancara el tren estavan al lado de la ventanilla, desde el otro andén, y que me han estado buscando a ver dónde estaba para despedir-se otra vez, en este viaje corto y a la ciudad de al “lado”, ni imagino como se pondrán el día que tenga que coger un avión (cosa que, a decir verdad, no me hace gran ilusión de momento) para ir a otro país.
Pero lo dicho, me alegra tenerlos ahí. Gràcias a estas cosas he llegado a la conclusión de que mi “área de confort” no va de sitios sino de las personas con las que esté.
Me he sentido muy rara y nerviosa hasta que he llevado un rato en el tren. Después muy cómoda. Me gusta. A ratos leyendo, a ratos mirando lo que pasa por la ventana, cosa que no miraré de la misma manera despues de dar Geomorfología II en la universidad.
El tren da para mucho, pero ya estoy a punto de llegar a mi destino, y vuelvo a ponerme nerviosa.