Pequeña, eres revolución.

Adopta Un Monstruo Azul

Estás demasiado gorda; deja de comer.
Estás demasiado delgada; ¿comes bien?
No te pongas la falda tan corta, pareces una puta.
¿Por qué siempre vas en pantalones? Pareces un tío.
No pienses demasiado alto,
no hables,
no bailes,
no folles.
Cruza las piernas cuando te sientes,
ponte tacones, eres bajita,
no digas tacos,
maquíllate un poco, tienes mala cara.
No te rías de esa forma,
no mires a los ojos,
píntate las uñas; no te las muerdas,
no te rompas las medias,
pórtate como una señorita,
se perfecta.
Ya está bien, joder. Soy mujer, no una muñeca de plástico a la que puedes manejar y modificar a tu antojo.
No, no soy una Barbie con menos curvas que cerebro,
ni una princesa que se pasa el santo día cantando y esperando a que llegue ese príncipe azul. Soy mujer, una mujer real. O al menos, mi mujer real.
De la…

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