Se había acostumbrado a su espacio, su silencio y su soledad; había concluido que le costaría mucho compartir su cama, su baño y su ropero y que ningún hombre podía satisfacer todas sus necesidades. En la juventud creía que, sin el amor de pareja, estaba incompleta, que le faltaba algo esencial. En la madurez agradecía la rica cornucopia de su existencia.

Más allá del invierno, Isabel Allende.

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Isabel Allende

Ayer o antes de ayer, vi una entrevista que le habían hecho a Isabel Allende, y una vez más, me sorprendió y animó.

Desde hace unos cuantos años, puede que ocho o nueve, cuando una amiga de mi madre, a la que tendré que agradecer siempre que me haya descubierto a esta maravillosa autora, me dejó La ciudad de las Bestias, y a la semana fui corriendo a su casa para que me diera los dos siguientes de esa trilogía, he leído a esta autora.

Y en esos libros me introduje en sus historias, historias donde siempre hay una mujer, o varias, que tienen mucha fuerza… Cuando en segundo de bachillerato nos mandaron a leer La casa de los espíritus, y lo hicieron de manera que nos lo leyéramos durante el verano, yo ya lo había leído unas tres veces. Creo que era la única que cogía ese libro de la biblioteca de mi puedo, y hace poco tiempo al fin lo compré, y aun no me he cansado de releerlo, es más, es una de las lecturas para este verano, otra vez.

En fin, esta entrada era para agradecer de manera simbólica a esa amiga de mi madre, y para recordarme a mí misma las palabras de esta mujer en su entrevista “siempre hay más posibilidades si uno está abierto a que le sucedan cosas y a correr riesgos“.

El laberinto de los espíritus

Me quedan exactamente 101 páginas para acabar este último libro de Carlos Ruiz Zafón. La verdad que lo he leído a una velocidad que, comparada con los últimos meses, o incluso el último año, ha sido bastante rápida, pues mañana hará dos meses que lo empecé.

Los otros tres libros a los que va ligado este cuarto, los leí creo que en una semana y media hace dos veranos. Los devoré, mejor dicho, y creo que ahora ya se puede decir que he leído todos los del autor. Este, sin embargo, me ha durado dos meses -puede que tarde un par de días más en terminarlo- pero me siento satisfecha, porque hace unos meses llegó un momento en el que me di cuenta de que no sabía qué leer: me gustaban muchos libros, pero ninguno me llamaba demasiado la atención como para empezar a leerlo.

Y entonces llegó La chica del tren, de Paula Hawkins, e ironías de la vida, fue uno de esos libros que no me llamaron mucho la atención pero que decidí comprar precisamente para leer en el tren. Bueno, por primera vez en meses sentí que leía algo y me absorbía, como cuando con 13 o 14 años devoraba las novelas de Laura Gallego, o hace un par de años las de Sarah Lark.

Hace poco más de tres semanas, terminé un libro que leía en el tren y decidí “leer uno corto, que así amenizo los viajes”, entonces me di cuenta de que para mí un libro corto significa que tiene que tener al menos 700 páginas.

Creo que más adelante diré cual es este libro que, precisamente, me está encantando también.

 

Un padre nunca ve envejecer a sus hijos, y a sus ojos siempre se aparecen como aquellos niños que un día le miraban con veneración, convencidos de que tenía las respuestas a todos los enigmas del universo.

El laberinto de los espíritus – Carlos Ruiz Zafón